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lunes, 21 de septiembre de 2009


Cuenta la tradición que las hadas han estado siempre vinculadas al medio natural. Por esta razón son seres de energía pura o materia sutil, y de ahí surge su capacidad de transformación. Y es que la hadas pueden adoptar cualquier forma corpórea de su entorno, desde una semilla de flor o un animal a un complejo paisaje como un río o una montaña.
Cuando toman aspecto humano pueden ser varones o mujeres, aunque prefieren adoptar ésta última forma, como bellísimas jóvenes que pueden alterar su tamaño a voluntad. La tradición suele presentarnos a las hadas con una piel muy clara, casi blanquecina y, a veces, chispeante, lo que les da ese marcado aire sobrenatural. A menudo, llevan varitas mágicas y alas transparentes, que en realidad no necesitan para volar ni para aplicar sus artes mágicas, pero la imagen se acomoda a la creencia que los hombres tienen de ellas.
En un principio, su poder les permitía proteger y otorgar favores a los recién nacidos, pero a través de los siglos este poder se ha ido haciendo extensivo a todos los seres humanos en general, entre los que desempeñan la función de guardián o destino, muy parecida a la de los genios tutelares de Oriente o los " daimon " de la cultura griega.

Por lo general, las hadas son seres benignos, aunque en ocasiones pueden ser peligrosas para los seres humanos. Las hadas suelen estar asociadas a los cuatro elementos básicos de la naturaleza, que les confieren sus distintas cualidades y, en ocasiones, su sexo, pues las relacionadas con el aire y el agua suelen ser femeninas y las vinculadas a la tierra y el fuego, masculinas, aunque existen muchas excepciones.

Las hadas de las aguas viven en ríos, lagos, mares y hielos, he incluso en el agua corriente de las casas de los seres humanos, mientras que las de los aires se encuentran en todas partes, puesto que el viento las lleva de un lugar a otro.
Las hadas de la tierra habitan en las montañas, los bosques, la arena de las playas, en los campos sembrados y en los jardines, pueden vivir, incluso, en el polvo doméstico y en las macetas de las plantas. Finalmente, las hadas del fuego se mueven en cementerios, desiertos, iglesias en ruinas, volcanes y, por supuesto, en todos los lugares donde haya un fuego ardiendo

domingo, 6 de septiembre de 2009

EL HOMBRE CAIMAN

Cuenta la historia que en El Plato, Magdalena vivió un hombre al que le gustaba espiar a las mujeres cuando se bañaban desnudas. El deseo de tenerlas cerca sin que lo vieran lo llevó a pedirle a un brujo que le preparara una pócima que lo convirtiera en caimán, para poder navegar por el río sin ser visto. El brujo le hizo dos bebidas, una roja para volverse caimán y otra para ser nuevamente hombre. Cuenta la leyenda que un amigo lo acompañó y cuando lo vio convertido en caimán, dejó caer la botella que contenía la poción para volver a ser hombre. Sin embargo, unas gotas cayeron en su cabeza y por esa razón terminó siendo mitad hombre mitad animal. Dicen los pescadores que aún se aparece en el río asustando a las mujeres hermosas y a las lavanderas.

un pequeño aporte de nuestra mitologia colombiana

sábado, 8 de agosto de 2009

*******ANGELES*****





Un ángel es un ser etéreo presente en las creencias de muchas religiones cuyos deberes son asistir y servir a Dios. Según las tres principales religiones monoteístas, los ángeles actúan típicamente como mensajeros. Más específiamente, en el Cristianismo, el término ángel hace referencia a la categoría más inferior de las nueve en que tradicionalmente se dividen los seres angélicos. La rama de la teología que se ocupa de los ángeles se denomina angelología.
Desde el punto de vista religioso, los ángeles son normalmente considerados como criaturas de gran pureza destinadas en muchos casos a la protección de los seres humanos. En este sentido, en el Cristianismo, se habla del ángel de la guarda o custodio, que sería aquel que Dios tiene señalado a cada persona para protegerla.Por contraposición, también existe la figura del ANGEL CAIDO , aquel que ha sido expulsado del cielo por desobedecer o rebelarse contra Dios. El más conocido de ellos, en la tradición cristiana, es Lucifer.
La palabra española "ángel" procede del latín angelius, que a su vez deriva del griego ἄγγελος ángelos, "mensajero". La palabra hebrea más parecida es מלאך mal'ach, que tiene el mismo significado. El término "ángel" también se usa en la Bibliapara las siguientes tres palabras hebreas.
Por extensión, también se puede denominar como "ángel" a una persona normal que nos brinda confianza, alegría y seguridad a nuestras vidas, "en quien se suponen las cualidades propias de los espíritus angélicos, es decir, bondad, belleza e inocencia"
JERARQUIAS
estan divividos en 9 grupos a los que se denomina Coros, y tienen distintas funciones cada uno.

****SERAFINES
****QUERUBINES
***TRONOS
****DOMINACIONES
****VIRTUDES
****PODERES
*** POTESTADES
****PRINCIPADOS
****ARCÁNGELES

viernes, 7 de agosto de 2009

******HADAS*********


Hada (del latín fatum: hado, destino) es una criatura fantástica y etérea, personificada generalmente en forma de mujer hermosa, que según la tradición son protectoras de la naturaleza, producto de la imaginación, la tradición o las creencias y perteneciente a ese fabuloso mundo de los elfos, gnomos, duendes, sirenas y gigantes que da color a las leyendas y mitologías de todos los pueblos antiguos. Se puede provocar el contacto con ellas desarrollando la visión etérea según las leyendas. La mayoría de ellas se representan con alas.
Las leyendas celtas hablan del reino de los Áes Sídhe (pronunciado Os Shi) también conocido en idioma inglés como Fairy Folk, y donde la mejor traducción a nuestro idioma sería Hadas, si bien es importante recalcar que no se habla de la concepción victoriana de la Hadas, esos seres diminutos con alas de mariposa. Los Áes Sídhe, son seres semidivinos que viven entre este y el otro mundo, con conexiones importantes con la naturaleza y las deidades, la mayoría de los relatos los representan como gente no muy alta, pero de aspecto y altura humana, de tez blanca, ojos claros y pelo muy negro.En algunos libros, se menciona que las hadas hacen todas las cosas inocentemente, aunque su comportamiento pueda llegar a ser perverso. En muchos escudos heráldicos de esta época se refleja el mundo de las hadas. Muchos aristócratas querían hacer ver que provenían de un linaje de las hadas.
En la mitología cántabra se las llama anjanas, entre las que están las Ijanas del Valle de Aras, cuya característica es que tienen pechos descomunales y son feas, pero pueden cambiar de apariencia a voluntad. Este mismo tipo de hadas se encuentra en la isla de Gotland, en Suecia. En Galicia se llaman sacias, en Cataluña además de fada, se le llaman goljas y en Baleares Damas de aiguo.



Clases de Hadas
Hay muchas clases de hadas, siendo las más conocidas las:
lamias: hadas de las cuevas;
ninfas: hadas de las fuentes;
dríades: hadas de los bosques;
sirenas: hadas de los mares;
sílfides, hadas de los vientos;
salamandras: hadas del fuego;
isilwen: hadas de la Luna;
silomen: hadas del jardín;

miércoles, 29 de julio de 2009

la leyenda del algarrobo

DE PARTE DE HILDA

LA LEYENDA DEL ALGARROBO


El algarrobo es un árbol con fuerte presencia en Argentina. El ejemplar que aparece en la fotografía de arriba posee más de cinco siglos y se encuentra en la localidad de Purmamarca, en la Quebrada de Humahuaca, en la provincia argentina de Jujuy. Bajo sus ramas, en el siglo XVl, el cacique Viltipoco y otros jefes se conjuraron para resistir al español, conformando un ejército de 10000 guerreros. Una de las estrategias urdidas por el cacique fue simular una conversión al cristianismo para acercarse al enemigo y estudiarlo antes de atacar. Y fue también allí, bajo el árbol, que Viltipoco fue sorprendido mientras dormía, víctima de una traición. Así lo recuerda una placa al costado del tronco.
Pero en el imaginario de las leyendas el algarrobo puede vincularse con la vida y la fertilidad más que con la guerra. Este es el caso de la leyenda del algarrobo nacida en el norte argentino LA LEYENDA DEL ALGARROBO
Era en tiempos de los Incas. Los quichuas adoraban con las principales honras a Viracocha, señor supremo del reino. También adoraban a Inti, a las estrellas, al trueno y a la tierra. Conocían a esta última con el nombre de Pachamama, que es como decir "Madre Tierra" y a ella acudían para pedir abundantes cosechas, la feliz realización de una empresa, caza numerosa, protección para las enfermedades, para el granizo, para el viento helado, la niebla y para todo lo que podía ser causa de desgracia o sinsabor. Levantaban en su honor altares o monumentos a lo largo de los caminos. Los llamaban apachetas y consistían en una cantidad de piedras amontonadas unas encima de las otras, formando un pequeño montículo. Allí se detenía el indio a orar, a encomendarse a la Pachamama, cuando pasaba por el camino al alejarse del lugar por tiempo indeterminado o simplemente cuando se dirigía al valle llevando sus animales a pastar. Para ponerse bajo la protección de la Pachamama, depositaba en la apacheta, coca, o cualquier alimento que tuviera en gran estima, seguro de conseguir el pedido hecho a la divinidad. Respetuoso de la tradición y de las costumbres, el pueblo quichua jamás había olvidado sus obligaciones hacia los dioses que regían sus vidas. Pero llegó un tiempo de gran abundancia en que los campos sembrados de maíz eran vergeles maravillosos que daban copiosa cosecha, la tierra se prodigaba con exuberancia y la ociosidad fue apoderándose de ese pueblo laborioso que, olvidando sus obligaciones, abandonó poco a poco el trabajo para dedicarse a la holganza, al vicio y a la orgía. Se desperdiciaba el alimento que tan poco costaba conseguir, y con las espigas de maíz, que las plantas entregaban sin tasa, fabricaban chicha con la que llenaban vasijas en cantidades nunca vistas. Fue una época sin precedentes. El vicio dominaba a hombres y mujeres. Ellos, en su inconsciencia, sólo pensaban en entregarse a los placeres bebiendo de continuo y con exceso, comiendo en la misma forma y danzando durante todo el tiempo que no dedicaban al sueño o al descanso. Los depósitos repletos proveían del alimento necesario y nadie pensó que esa fuente, que les proporcionaba granos y frutos en abundancia, se agotaría alguna vez. El desenfreno continuaba y nada había que llamara a ese pueblo a la reflexión y a la vida ordenada y normal. Llegó la época en que se hacía imprescindible sembrar si se pretendía cosechar, pero nadie pensaba en ello. Inti, entonces, al comprobar que el pueblo desagradecido olvidaba los favores brindados por la Pachamama, queriendo darles su merecido, resolvió castigarlos. Con el calor de sus rayos, que envió a la tierra como dardos de fuego, secó los ríos y lagunas, los lagos y vertientes y, como consecuencia, la tierra se endureció, las plantas perdieron sus hojas verdes y sus flores, los tallos se doblaron y los troncos y las ramas de los árboles, resecos y polvorientos, parecían brazos retorcidos y sin vida. En los géneros aún quedaban alimentos, y en los cántaros, chicha. ¿Qué importancia tenía, entonces, para esas gentes, que las plantas se secaran y que el río hubiera dejado de correr, y seco y sin vida, mostrara las paredes pedregosas de su lecho? Mientras durara la chicha no podría desaparecer la felicidad ni la alegría. Pero un día llegó en que, con asombro, comprobaron que los graneros no eran inagotables y que, para servirse de sus granos y de sus frutos, era necesario depositarlos primero. El alimento comenzó a escasear, y con ello las penurias, la miseria y el hambre hicieron su aparición.Recapacitaron entonces los quichuas, decidiendo volver a trabajar los campos y a sembrarlos.Pero el castigo de Inti no había terminado y la tierra, cada vez más reseca y dura, no se dejaba clavar los útiles con que pretendían labrarla, y así era imposible poner la semilla. La desolación y la miseria fueron soberanas de ese pueblo que, en un instante, olvidó las leyes de sus dioses y sus obligaciones con la vida. Los animales, flacos, sin fuerzas, morían en cantidad y parecía mentira que esos campos, que al presente se asemejaban al más desolado de los páramos, hubieran podido ser, alguna vez, praderas alegres cubiertas de hierbas y de árboles o de extensas plantaciones de maíz, en las que los frutos se ofrecían generosos. Los niños, pobres víctimas inocentes de los pecados y de la disipación de los mayores, débiles, flacos, con los rostros macilentos, los ojos grandes y desorbitados, verdaderos exponentes de miseria y de dolor, sólo abrían sus bocas resecas para pedir algo que comer. Los más débiles morían sin que nadie pudiera hacer algo por ellos. El sol caía a plomo. De una de las casas de piedra que se hallaban en los alrededores de la población, una mujer salió, corriendo desesperada. Era Urpila que, enloquecida porque sus hijos morían de hambre y de sed , arrepentida de las faltas cometidas en los últimos tiempos, demostrando a todos su vergüenza, su pecado y su olvido de Inti y de la Pachamama, corría a la primera apacheta del camino a pedir protección a la Madre Tierra y a depositar su ofrenda de coca y de llicta, últimas porciones que había podido conseguir. Llegó a la apacheta y, casi sin fuerzas, comenzó a implorar:Pachamama,Madre Tierra,Kusiya... Kusiya... Lloró y se desesperó ante el altar de la diosa, prometiendo enmienda y sacrificios.Extenuada, sin fuerzas para continuar, se sentó en el suelo, apoyando su cuerpo cansado en el tronco de un árbol que crecía a pocos pasos y cuyas ramas secas parecían retorcerse en el espacio. Tan grande era su fatiga, tanta su debilidad, que, vencida, bajó la cabeza y no tardó en quedarse profundamente dormida. Tuvo sueños felices. La Pachamama, valorando su arrepentimiento, llenó su alma de visiones de esperanza y acercándose a ella, con toda la grandeza que como diosa le concernía, le habló generosa:No te desesperes, mujer. El castigo ha dado sus frutos y el pueblo, arrepentido como tú misma de su ocio y desenfreno, retornará a su existencia anterior, que es la justa, la verdadera. La vida renacerá sobre la tierra que volverá a brindar sus frutos y su belleza.Cuando despiertes, y antes de irte, abre tus brazos y recibe las vainas que ha de regalarte este "Arbol", desde hoy sabrás. Que las coman tus hijos y los hijos de otras madres, que con ellas calmarán su hambre y apagarán su sed. Tu humildad y tu arrepentimiento han hecho posible este milagro que Inti realiza para ti. Cuando Urpila despertó, creyó morir, tal era su decepción. El aspecto de la tierra en nada había variado y la visión había desaparecido. Se convenció de que su sueño había sido sólo eso: un sueño. Pero, recapacitando, volvieron a su mente las palabras de la Pachamama y recordó al "Arbol". Levantó entonces sus ojos hacia las ramas que parecían secas, y tal como la diosa lo anunciara, las vainas doradas se ofrecían a su desesperación como una esperanza de vida. Cambió en un instante su estado de ánimo dándole fuerzas extraordinarias. Se levantó ansiosa y cortó... cortó los frutos generosos hasta que entre sus brazos no cupieron más.Entonces corrió al pueblo, hizo conocer la nueva y todos se lanzaron a buscar las milagrosas vainas color castaño, mientras ella repartía entre sus hijos el tesoro que encerraban sus brazos de madre y que le había concedido la Pachamama. El pueblo volvió a la vida y veneró desde entonces al "Arbol Sagrado" que fue su salvación y que ha partir de ese día les brinda pan y bebida que ellos reciben como un don.Ese árbol venerado es el algarrobo, que tiene la virtud, además de las nombradas, de ser, en tiempos grandes sequías, el único alimento de los animales.